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Noé

Mosaaico arca de noé


 

Noé fue, de acuerdo con el Tanaj y la Biblia, junto con su esposa, sus hijos Sem, Cam y Jafet, y sus nueras, uno de los ocho supervivientes del gran diluvio desatado por Dios para destruir a los descendientes violentos de Adán y Eva.  Cuando tenía 600 años, Yahvé le dio instrucciones para que construyera un arca grande hecha de madera de gofer, que sirvió para albergarlo a él y a su familia, así como a todas las especies de animales, durante el diluvio.  También es considerado por las religiones abrahámicas como el padre de la humanidad a través de los descendientes de sus tres hijos.

Según las escrituras, fue el décimo y último de los superlongevos patriarcas antediluvianos: Noé murió 350 años después del diluvio, a la edad de 950 años. Esto lo convierte, tras Matusalén que vivió 969 años (aunque el Pentateuco samaritano le atribuye 720) y Jared de 962 años, en el hombre más longevo de toda la Biblia, ​ más aún que Adán que murió a los 930 años, (después de Noé, la edad de muerte se precipita drásticamente hasta los “escasos” 120 años de Moisés). En proporción con su larga vida, engendró a sus tres hijos cuando tenía 500 años.  Aunque el nombre de la esposa de Noé no se especifica en la Biblia, en algunas tradiciones se le identifica como Naamá.

El Diluvio Universal

vio que la maldad del hombre en la tierra era grande y que todos sus pensamientos tendían siempre al mal. Se arrepintió, pues, de haber creado al hombre, y se afligió su corazón. Dijo: “Borraré de la superficie de la tierra a esta humanidad que he creado, y lo mismo haré con los animales, los reptiles y las aves, pues me pesa haberlos creado.” Noé, sin embargo, se había ganado el cariño de יהוה.​

Dios, hastiado de la perversión humana, le dijo a Noé:

He decidido acabar con todos los seres vivos, pues la tierra está llena de violencia por culpa de ellos, y los voy a suprimir de la tierra. En cuanto a ti, construye un arca de madera de ciprés; en el arca dispondrás celditas, y la recubrirás con brea por dentro y por fuera. La construirás de la siguiente manera: tendrá ciento cincuenta metros de largo, veinticinco metros de ancho y quince metros de alto. Le pondrás un techo, dejando medio metro entre la parte superior de los costados y el techo. Pondrás la puerta del arca en un costado y harás un primer piso, un segundo y un tercero. Por mi parte voy a mandar el diluvio, o sea, las aguas sobre la tierra, para acabar con todo ser que tiene aliento y vida bajo el cielo; todo cuanto existe en la tierra perecerá. Pero contigo voy a firmar mi pacto, y entrarás en el arca tú y tu esposa, tus hijos y las esposas de tus hijos contigo. Meterás en el arca una pareja de todo ser viviente, o sea de todos los animales para que puedan sobrevivir contigo; tomarás macho y hembra.

Según la interpretación cristiana posterior, Noé también fue predicador de justicia a sus contemporáneos, pero éstos no hicieron caso. ​ Hay un misterioso plazo de tiempo mencionado en el Génesis que ha sido interpretado de diversas formas, unos como una reducción del promedio de vida de los seres humanos, y otros como el plazo hasta que se desatara el diluvio:

Y dijo Dios : No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

El diluvio comenzó en el año 600 de la vida de Noé, según el calendario judío “en el segundo mes, en el día diecisiete del mes” (aproximadamente inicios de noviembre en nuestro calendario) y tuvo una duración de cuarenta días con sus noches respectivas, durante los cuales toda la Tierra llegó a estar bajo las aguas, destruyendo todo rastro de vida humana, animal y vegetal, excepto la que, junto con Noé y su familia, subieron al arca.

Luego de amainar el diluvio Noé soltó un cuervo, para saber si las aguas se estaban retirando, el cual estuvo yendo y volviendo. También envió una paloma pero ésta, al ver que no tenía donde posarse, regresó al arca.

Siete días después volvió a enviar la paloma, la cual regresó trayendo una rama de olivo en el pico, dando a entender a Noé que la vida renacía en la tierra y que el suelo seco había emergido. Noé entonces esperó otros siete días y volvió a soltar a la paloma, la cual ya no regresó.

En el año 601 de la vida de Noé la Tierra se secó y, no obstante su deseo por abandonar el arca, Noé y su familia esperaron un mes más, hasta que Yahvé les ordenó salir.

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