Wikimar Enciclopedia marina

Goleta America

foto goleta America

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

 

 

 

 

 

America era el nombre de la goleta que ganó el 22 agosto de 1851 la primera Copa de las Cien Guineas (posterior Copa América) auspiciada por la reina Victoria del Reino Unido. La goleta, construida empleando varios tipos de madera (entre ellos, la de cedro), se construyó en 1851, en los astilleros de William H. Brown.


 

En el pasado 2007, la ciudad de Valencia resplandecía bajo el sol de Sorolla y el blanco y oloroso azahar de los naranjos, deseosos de enmarcar el magno acontecimiento de la vela oceánica que allí se celebraría. Después de 156 años la Copa América volvía a Europa. El vencedor de la última edición, el Alinghi, había elegido la blanca ciudad mediterránea como sede de la 32 American’s Cup. Una vez más la copa de las 100 guineas se ponía en juego. Allí estaban los once barcos desafiantes que compitieron en las Challenger Selection Series (Copa Louis Vuitton), para ganarse el derecho a disputarle la Copa al Alinghi, el barco defensor.

Formé parte, junto a los míos, de los millones de visitantes que desfilamos por los pantalanes del hermoso puerto deportivo acondicionado para la digna acogida a tan alto trofeo. Si bien es cierto que tuvimos el privilegio de seguir las pruebas desde nuestro don Gonzalo VII, algo que ni mi velero ni yo estábamos dispuestos a perdernos. Para los menos avezados en las regatas oceánicas, baste decir que ésta es la tercera prueba deportiva que genera más ingresos y visitantes, tras las Olimpiadas y el Campeonato mundial de fútbol, y la prueba deportiva más antigua de la era moderna, ya que se celebró cuarenta y cinco años antes que la primera olimpiada de dicha era.

De la serie de regatas previas, denominadas actos, y celebradas en diferentes partes del mundo bajo la fórmula de dos Roun Robin, o enfrentamientos entre todos los participantes bajo la fórmula de match race, con semifinales y final, qué daba derecho al ganador de la misma, el Emirates Team New Zealand, a ser el desafiante de la 32 American’s Cup.

Desafío que gano el barco defensor, el Alinghi, del sindicato Sociedad Náutica de Ginebra (Suiza), patroneado por Brad Butterworth, por un claro 5-2.

¡Majestad, aquí no hay segundo!

Londres, 1851. Con motivo de la celebración en la ciudad de la primera Gran Exposición Universal , que organizaron los ingleses para mostrar al mundo la grandeza de su imperio, se organizó una regata entre los grandes veleros, orgullo de la marina victoriana, para el día 22 de agosto. El ganador recibiría una jarra de plata valorada en 100 guineas de oro, que fue adquirida por el marqués de Anglesey, quien la donó al club organizador de la regata como trofeo al ganador. Por este motivo también se conoce a esta regata como La copa de las cien guineas. El recorrido de la regata era una vuelta a la isla de Wight, al sur de Inglaterra, con salida a barco parado, es decir, fondeado con sus anclas. Los organizadores habían aceptado que participara en la prueba la goleta América, venida de los arrabales del mundo, del Nueva York de las antiguas colonias, que llegó a la salida con su obra viva sucia por la travesía oceánica, para enfrentarse a la marina más poderosa del mundo.

A las diez de la mañana se dio la salida. El América tuvo problemas para levar el ancla, lo que permitió a los catorce grandes veleros del imperio, lograr una ventaja en millas difícil de recuperar. Izada el ancla, la goleta se lanzó tras la estela de la flota. Era una goleta rápida, de dos palos que caían hacia popa, que envergaban grandes paños de muchos metros cuadrados de lino, pero el triunfo era impensable. ¡Cómo me hubiera gustado estar en aquellos momentos, y gozar con la decisión táctica que tomaron! Al sur de la isla, muy separado de ella, hay un gran escollo visible y balizado, que todos los barcos dejaban por estribor. El América decidió bordear la isla pegado a tierra y dejar el escollo por babor, con lo que recuperó la distancia que le sacaba la flota. A las cinco y media de la tarde, la reina Victoria I preguntó al capitán del yate real:

—¿Quién viene primero?

—El América, Majestad, respondió el aludido.

—¿Y quién viene segundo?, quiso saber la reina.

La respuesta que recibió la reina es la que mejor sintetiza el espíritu de esta competición:

—Majestad, aquí no hay segundo.

Inscripción a newsletter

He leído y acepto la política de privacidad

 
Enviar