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Egloga Piscatoria (Introducción). Vicente García de la Huerta.

Vicente García de la Huerta (Zafra (Badajoz), 9-III-1734 – Madrid, 12-III-1787) fue poeta, dramaturgo y polemista en unos momentos clave para la historia literaria de España. El conocimiento de su obra y sus actitudes críticas nos ayuda a comprender el panorama estético de una época de renovación protagonizada por los neoclásicos. Sin renunciar por completo a la estética clasicista, el autor de Raquel mantuvo opiniones singulares y a menudo polémicas.

Egloga Piscatoria (Introducción).

Vicente García de la Huerta.

(1734 -1787)

 

Bramaba el ronco viento,
y de nubes el sol oscurécido,
horror al mar indómito añadía;’
el liquido elemento,
de rayos y relampagos herido,
contra su propio natural ardia,
huye la luz del día,
que el fuego interrumpido sustituye.
De sus cabañas huye
el pescador al monte más vecino;
y sólo en tan violento torbellino,
rotas quedan del mar en las orillas
jarcias, entenas, árboles y quillas.

Objeto son funesto,
y embarazo también de las arenas,
náufragos leños y húmedo velamen,
y en elemento opuesto
truecan los hombres aguas de horror llenas,
y las focas la seca arena lamen.
Con pavoroso examen
advierte destrozada su barquilla
en la trágica orilla
Alción, y en el monte, aun mal seguro
recela Glauco; porque el golfo duro
abandonar su antiguo seno quiere,
y huir del cielo, que le azota y hiere.

Cede la furia brava
del Aquilón insano de repente,
y el sol sus luces otra vez envía;
el mar, que traspasaba
sus líneas, restituye al continente
cuanto usurpado su rigor había.
Renace la alegría
en los campos, y dobla su hermosura
la risueña frescura
que llovieron las nubes a la tierra,
y dejando el asilo de la sierra,
pueblan la orilla humildes pescadores
y Glauco y Alción competidores.

Y viendo que serenos
el mar y el cielo dan atento oído,
a cantar nuevamente se aperciben.
De sus rústicos senos
cada cual saca un caracol torcido,
en que grabadas dos sirenas viven.
Blando asiento reciben
del prado, mal enjuto todavía,
y porque de dulcísima armonía
se llenen aire, tierra y mar vecinos,
con modos hasta entonces peregrinos,
siendo asomo y recreo del ambiente,
cantan y tañen alternadamente.

Fragmento cuadro tormenta marina

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