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A bordo. Vicente Wenceslao Querol.

Vicente Wenceslao Querol Campos o Vicent Wenceslau Querol i Campos o Camps (n. Valencia el 30 de septiembre de 1836, m. Bétera, 24 de octubre de 1889), poeta español de expresión bilingüe en castellano y valenciano, vinculado al Realismo. El estilo de Querol tiende un tanto a la retórica clasicista, pero contó entre sus admiradores a Miguel de Unamuno, cuyos poemas hogareños le deben no poco. Por demás, su poesía se asemeja a la de Aleardo Aleardi por su amor a las formas clásicas, modelando conceptos elevados y trascendental.

A bordo.

Vicente Wenceslao Querol.

(1836 – 1889)

La mar, tras la borrasca, se estremecía sorda
del moribundo día a la dudosa luz,
cuando yo, sobre el puente, de pechos en la borda,
pensaba así, mirando la inmensidad azul:

Bajo la frágil tabla donde al azar me fío,
¿qué pasa en los abismos recónditos del mar?,
¿qué ley rige ese mundo desconocido y frío,
sumido en los horrores de eterna oscuridad?

¿ Qué monstruos gigantescos vagan por él a solas
mudos, quietos, ciegos, sin odio y sin amor?
¿Qué seres misteriosos, debajo de esas olas,
cruzan entre las sombras, sin voz y sin rumor?

La Soledad inmensa, la Noche interminable
y el gran Silencio eterno, rigen a par los tres
este escondido imperio del ancho mar instable,
que se estremece y gime debajo de mis pies.

Cuando la nave, herida por la cruel tormenta,
su destrozado casco hunde en el mar voraz,
,¿qué descubre en las aguas, por donde baja lenta,
el capitán que atado al roto mástil va?
¿Ve de los buques náufragos desde la edad re-
[mota,
sin velas y sin remos, sin rumbo y sin timón,
entre las densas nieblas pasar la negra flota
de Oriente al Occidente, del Sur al Septentrión?

¿Ve del antiguo pueblo, que sumergió precito
el agua del diluvio, alzarse de pie aún,
las torres y los templos de mármol y granito,
y el pórtico y los foros sin voz ni multitud?

¿Ve de los continentes el conmovido asiento,
y de las grandes islas el deleznable pie,
que grano a grano arranca el líquido elemento,
para en común naufragio sus restos envolver?

Lo que en tu seno ocultas, oh mar, la tierra ig-
[nora:
¿la tumba eres acaso de un mundo que murió?
¿O acaso eres la madre fecunda y creadora
que en sus entrañas guarda de un mundo el embrión?

Hoy, no, como en los tiempos de la risueña Gre-
[cia
con las sirenas pueblas tu inmensidad sin fin;
hoy, cuando en tus llanuras la tempestad arrecia,
no aplaca ya Neptuno tus ondas de zafir.

Hoy Venus ya no nace en tu ligera espuma;
Proteo sus rebaños no lleva por ti, oh mar;
y la verde Anfitrite, ceñida en tenue brunta,
no habita tus palacios de nácar y coral.

Mas, cual la antigua Venus, hoy de tus aguas brota
al beso del sol cálido, blanco vapor sutil
que engendra, cuando en lluvia desciende gota a gota,
los frutos del octubre, las rosas del abril.

De ti, cual de Neptuno, la nube que camina
al viento y luz cambiando de forma y de color,
el río turbulento, la fuente cristalina
y el solitario lago los tributarios son.

Te hablo, y con un gemido, parece que respondes
y finjo que mi suerte como la tuya es;
que algún dolor inmenso dentro del seno escondes,
como el que en mi alma triste escondo yo también.

Naufragio de esperanzas, ruinas del bien ausente
y sombras y terrones, el hombre, como tú,
encubre: él, bajo el velo de su serena frente;
tú, bajo el falso velo de tu sereno azul.

 

Fragmento oleo barco

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