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La comunidad autónoma de Aragón está situada en el norte de España y limita al norte con Francia (Occitania y Nueva Aquitania), al sur con las comunidades autónomas de Valencia y Castilla-La Mancha, al este con Cataluña y Valencia y al oeste con Navarra, La Rioja, Castilla-León y Castilla-La Mancha. Está formada por las provincias de Huesca, Teruel y Zaragoza, y comprende el tramo central del valle del Ebro, los Pirineos centrales y las Sierras Ibéricas. Tiene una superficie de 47.719 km², lo que la convierte en la cuarta por extensión del país. Cuenta con una población de 1.308.563 habitantes según el padrón de 2016 y su densidad de población es de 28’27 hab/km2. La sede del Parlamento y del gobierno aragonés está en Zaragoza, que a su vez es la capital de la comunidad autónoma y su ciudad más poblada.
La presencia humana en el territorio de la comunidad autónoma data de hace varios milenios, pero el actual Aragón es parte del que se fue formando durante la Edad Media, a partir del momento en que, muerto sin descendencia, la nobleza aragonesa no acepta el testamento del rey Alfonso I el Batallador (1073 – 1134)  -por el que repartía sus tierras entre las órdenes militares, lo que implicaba la desaparición del reino- y reclama y pide a su hermano Ramiro el Monje que abandone el convento y ejerza la corona.
Los vestigios más antiguos de vida humana en comunidad autónoma se remontan a la época de las glaciaciones, en el Pleistoceno, hace unos 600.000 años. Sin embargo, la Edad del Hierro es la más importante porque fue en esta época cuando se constituyó el verdadero origen de la población histórica aragonesa.
Los romanos se adentraron fácilmente hacia el interior del territorio. En el siglo I a.C. Aragón fue escenario de una guerra civil para tomar el poder de Roma donde el gobernador Quinto Sertorio hizo de Osca (Huesca) la capital de todos los territorios conquistados por ellos. Ya en el siglo I, el actual territorio aragonés pasó a formar parte de la provincia Tarraconensis y se produjo su definitiva romanización creándose calzadas y refundándose antiguas ciudades celtíberas e íberas como Caesaraugusta (Zaragoza), Turiaso (Tarazona), Osca (Huesca) o Bilbilis (Calatayud). A mediados del siglo III, comenzó la decadencia del imperio romano y, entre los años 264 y 266, los francos y los alamanes, dos pueblos germánicos que pasaron por los Pirineos, llegaron hasta Tarazona, a la que saquearon.
Después de la desintegración del Imperio Romano de Occidente, la zona actual de Aragón fue ocupada por los visigodos, formando el Reino visigodo. En el año 714, los árabes llegaron a la zona central de Aragón, convirtiendo al islam las antiguas urbes romanas como Saraqusta (Zaragoza)o Wasqa (Huesca).
Después de la desaparición del Califato de Córdoba a principios del siglo XI, surgió la Taifa de Zaragoza, que se convirtió en una de las Taifas más importantes de Al-Ándalus, dejando un gran legado artístico, cultural y filosófico.
El nombre de Aragón está documentado por primera vez durante la Alta Edad Media, en el año 828, cuando un pequeño condado de origen franco, con capital en Jaca e integrado en la Marca Hispánica carolingia, surgió entre los ríos que llevan su nombre, el río Aragón y el río Aragón Subordán. Aquel Condado de Aragón se unió al Reino de Pamplona hasta 1035 y creció hasta formar parte de la dote de García Sánchez III a la muerte del rey Sancho “El Mayor” de Pamplona, en un periodo caracterizado por la hegemonía musulmana en casi toda la Península Ibérica. Bajo el  reinado de Ramiro I se ampliaron fronteras con la anexión de los condados de Sobrarbe y Ribagorza (1044), después de haber incorporado poblaciones de la comarca histórica de las Cinco Villas.
En 1076, tras la muerte de Sancho IV el de Peñalén, Aragón incorporó a sus territorios parte del reino navarro, mientras que Castilla hizo lo propio con la zona occidental de los antiguos  dominios de Sancho el Mayor. A través de los reinados de Sancho Ramírez de Aragón y Pedro I, el reino amplió sus fronteras en el sur, estableció fortalezas amenazantes sobre la capital de Zaragoza en El Castellar y Juslibol y toma Huesca, que pasó a ser la nueva capital.
Con el reinado de Alfonso I “El Batallador”, se conquistaron las tierras llanas del valle medio del Ebro para Aragón: Ejea, Valtierra, Calatayud, Tudela y Zaragoza, la capital de la Taifa de Saraqusta. Tras su muerte, los nobles eligieron a su hermano Ramiro II “El Monje”, que dejó la vida religiosa para asumir el trono y perpetuar la dinastía, lo que consiguió a través de la unión dinástica del Casal d’Aragó con el Condado de Barcelona en 1137, año en que la unión de ambos dio lugar a la Corona de Aragón y añadió las fuerzas que hicieron posible las conquistas del Reino de Mallorca y del Reino de Valencia.
La importancia histórica del hecho merece una breve exposición. En las Capitulaciones de Barbastro (11 de agosto de 1137), Ramiro II de Aragón, “el Monje”, se compromete a desposar a su única hija Petronila (de justo un año de edad) con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV (quien ya contaba veinticuatro). Pudiera parecer extravagante, pero el rey aragonés sabía muy bien lo que hacía; lo sabía porque, fruto de las leyes del reino que impedían el poder a la mujer pero no la titularidad del derecho ni su transmisión a terceros, el “matrimonio en casa” aseguraba –pasara lo que pasara- el mantenimiento del reino. Y pese al riesgo de que la niña no llegara a mujer y tuviera descendencia, que sí llegó y la tuvo, la unión dinástica con uno de sus vecinos más fuertes permitió:

1º) un poder “ejecutivo” en la figura del conde de Barcelona, que jamás fue rey, al que se invistió como príncipe de Aragón, y como tal se le juró fidelidad por los aragoneses hasta la mayoría de edad de Petronila.

2º) El mantenimiento del privilegio de honor real de Ramiro II hasta su muerte (1157) y de Petronila hasta su abdicación.

3º) La continuidad dinástica con los dos títulos principales, rey de Aragón y conde de Barcelona, en la persona del heredero de Petronila y Ramón Berenguer, Alfonso II el Casto, al que la historiografía reconoce como primer rey de la Corona de Aragón (1164).

La Corona de Aragón, que comienza a expandirse a partir de los territorios aportados en la unión y ha de atravesar no pocos inconvenientes políticos entre los s- XII y XIV, se convirtió en la potencia hegemónica del Mediterráneo siguiendo la política expansiva de Jaime I (1208 – 1276), controlando territorios tan importantes como todo el Levante peninsular, el sureste de Francia hasta Niza, Mallorca, Cerdeña, Sicilia y Nápoles, una vez que se ha consolidado como ente político de gran escala después del Compromiso de Caspe (1412) y la unión dinástica con la castellana Casa de Trastámara: las instituciones de la Corona, las Cortes, la Diputación del Reino y el Derecho Foral constituyen su naturaleza y carácter. Asimismo, el matrimonio de Fernando II de Aragón con Isabel I de Castilla, celebrado en 1469 en Valladolid, supuso la unión de las coronas de Aragón y Castilla, cuya consumación dinástica se produce con su nieto y sucesor Carlos de Austria al tiempo que se mantiene el Consejo de Aragón, creado en 1494, como institución reguladora de todos los asuntos comunes a los territorios de la Corona de Aragón que seguiría vigente durante los dos siglos siguientes.
La Edad Moderna fue una época de tensiones que acabó estallando en el conflicto de las Alteraciones de Aragón de 1591. Durante la Guerra de Sucesión, Aragón (al igual que el resto de territorios de la Corona: Cataluña, Valencia y Mallorca) apoyó al archiduque Carlos (de la casa de Austria) frente a Felipe V (de los Borbones). Tras la batalla de Almansa (1707), Felipe V abolió los fueros aragoneses, adoptó varias medidas centralistas y fueron anuladas todas las antiguas disposiciones políticas del reino (Decretos de Nueva Planta). Aragón se convirtió en la práctica en una provincia y su Consejo fue absorbido por el Consejo de Castilla.
Con la primera organización territorial de 1822 de España, Aragón contó con cuatro provincias, siendo Calatayud capital de la cuarta provincia, que comprendía municipios de las actuales provincias de Zaragoza, Teruel, Soria y Guadalajara. Desapareció con la nueva abolición de la Constitución por parte de Fernando VII y la división provincial que hizo Javier de Burgos en 1833 organizó el territorio aragonés en las actuales tres provincias.
A lo largo del siglo XIX, se produjo el paso de una sociedad rural a un funcionamiento industrial y urbano, llevando un éxodo masivo del campo a las ciudades más grandes de Aragón, Huesca, Zaragoza, Teruel o Calatayud, y una verdadera emigración a otras regiones cercanas, como Cataluña o Madrid.
Durante la Guerra Civil Española, algunas de las batallas más importantes (como la de Belchite, la de Teruel o la del Ebro) se libraron en Aragón. Durante los años 1960, se desencadenó un éxodo y un despoblamiento de las zonas rurales hacia las zonas industriales como las capitales de provincia, otras zonas de España, además de otros países europeos.
En los años 1970 se vivió como en el resto del Estado un periodo de transición, tras la extinción del anterior régimen, con la recuperación de la normalidad democrática y la creación de un nuevo marco constitucional.
El 10 de agosto de 1982, fue aprobado el Estatuto de Autonomía de Aragón por las Cortes Generales, firmado por el entonces Presidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo y sancionado por el rey Juan Carlos I.
En Aragón se hablan distintas variedades lingüísticas clasificadas dentro de tres idiomas, el castellano, el aragonés y el catalán de Aragón. El castellano, por ley, es la única lengua oficial y mayoritaria. Sin embargo, el castellano aragonés se incluye entre las variantes septentrionales del castellano, con características propias sobre todo en el léxico y la entonación. Este tipo de castellano es predominante en la comunidad autónoma debido a la impronta del aragonés, lengua hablada anteriormente en todo el territorio. Actualmente se habla aragonés en algunos puntos del centro y norte de la provincia de Huesca y del extremo noroccidental de la provincia de Zaragoza. Según la Ley de Lenguas de Aragón, el aragonés se considera como lengua propia, original e histórica de Aragón, aunque no se reconoce su oficialidad. En los valles pirenaicos es donde más se conserva su uso. El catalán se habla en la franja oriental de Aragón, y también se lo considera una lengua propia de Aragón.
La orografía de la comunidad tiene como eje central el valle del Ebro, como preámbulo de dos grandes formaciones montañosas, el Pirineo al norte y el Sistema Ibérico al sur; la Comunidad cuenta con los picos más altos de ambas cadenas montañosas, el Aneto (3.404 msnm) y el Moncayo (2.314 m), respectivamente. La depresión o valle del Ebro es una fosa tectónica rellena de materiales sedimentarios, acumulados en la era terciaria en series horizontales. En el centro se depositaron materiales finos como arcillas, yesos y calizas. Al sur del Ebro han quedado las muelas de Borja y de Zaragoza. El Pirineo aragonés se encuentra en el norte de la provincia de Huesca y se dispone longitudinalmente en tres grandes unidades: Alto Pirineo, Depresión Intrapirenaica y Sierras Exteriores. Por último, el Sistema Ibérico aragonés se divide entre las provincias de Zaragoza y de Teruel. Es un conjunto de sierras sin unidad estructural clara, que puede dividirse en dos zonas: Sistema Ibérico del Jalón y Sistema Ibérico turolense.
Aunque el clima de Aragón puede considerarse en general como mediterráneo continental, su irregular orografía hace que se creen varios climas o microclimas a lo largo y ancho de toda la comunidad. Desde el de alta montaña de los Pirineos centrales al norte, con hielos perpetuos, hasta el de zonas esteparias o semidesérticas, como los Monegros, pasando por el clima continental intenso de la zona de Teruel-Daroca.
La mayor parte de los ríos aragoneses son afluentes del Ebro, que es el más caudaloso de España y divide en dos a la comunidad. De los afluentes de la margen izquierda del río, es decir los ríos con origen en el pirineo, destacan el río Aragón, que nace en Huesca pero desemboca en la comunidad de Navarra, el Gállego y el Cinca, que se une al Segre justo antes de desembocar en el Ebro a la altura de Mequinenza. En la margen derecha destacan el Jalón, el Huerva y el Guadalope.
En Aragón los espacios naturales protegidos se gestionan mediante la Red Natural de Aragón, una entidad creada en 2004 para proteger todos los elementos con valor ecológico, paisajístico y cultural y a la vez coordinar y establecer normas comunes que contribuyan a su conservación y a un uso sostenible. El único Parque Nacional de la comunidad autónoma es el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el segundo parque nacional creado en España (1918). Se encuentra en los Pirineos, en la comarca del Sobrarbe, y ocupa una extensión de 15.608 ha, además de los 19.679 ha de la zona periférica de protección. Además, hay otros cuatro parques naturales: el Parque natural del Moncayo, el Parque natural de la Sierra y Cañones de Guara, el Parque natural de Posets-Maladeta y el Parque natural de los Valles Occidentales. Asimismo, se encuentran también tres reservas naturales, cinco monumentos naturales y tres paisajes protegidos.

Aragón comprende tres provincias, Huesca, Zaragoza y Teruel. Se divide a su vez en 731 municipios, 202 en Huesca, 293 en Zaragoza y 236 en Teruel, que se agrupan en 33 comarcas.

tabla municipios Aragón

A comienzos del siglo XXI, hubo un significativo incremento de infraestructuras como la llegada del Tren de Alta Velocidad (AVE), la construcción de la nueva autovía A-23,  Somport-Sagunto (Autovía Mudéjar, “columna vertebral de Aragón”) y el impulso de los dos aeropuertos de la Comunidad Autónoma, Zaragoza y Huesca-Pirineos. Asimismo, se han acometido grandes proyectos tecnológicos, como el Parque Tecnológico Walqa, la implantación de una red telemática por toda la comunidad y, por encima de todo por su gran transcendencia económica, la Plataforma Logística de Zaragoza (PLA-ZA), que es sin duda el más moderno complejo logístico y de transporte intermodal: aeropuerto, red de carreteras y terminal ferroviaria.
La designación de Zaragoza como sede para la Exposición Internacional de 2008, cuyo eje temático fue Agua y Desarrollo Sostenible, supuso una serie de cambios y un crecimiento acelerado para la comunidad autónoma. Además, ese mismo años se celebraron dos importantes aniversarios, el bicentenario de los Sitios de Zaragoza de la Guerra de la Independencia contra la invasión napoleónica (1808) y el centenario de la Exposición Hispano-Francesa (1908), que sirvieron para demostrar el empuje cultural y económico de Aragón, así como para estrechar lazos y curar antiguas heridas con la vecina Francia tras los acontecimientos de las Guerras Napoleónicas del siglo anterior.
El estatuto de autonomía y los poderes de Aragón:

El estatuto de autonomía de Aragón es la norma básica de esta comunidad autónoma. Fue aprobado por las Cortes Generales el 10 de agosto de 1982, firmado por el entonces Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, y sancionado por el rey Juan Carlos I. Dicho estatuto ha sido reformado en tres ocasiones: 1994, 1996 y 2007.
El texto reconoce a Aragón como “nacionalidad histórica”, mantiene la disposición adicional en la que “no renuncia” a “los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia” e incluye un nuevo título sobre la Administración de Justicia y otro sobre derechos y deberes de los aragoneses y principios rectores de las políticas públicas. Entre ellos se incluye la obligatoriedad de desarrollar las actuaciones necesarias para el regreso a Aragón de los bienes de su patrimonio que están fuera de su territorio

tabla instituciones Aragon

 

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