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Actium

cuadro La batalla de Actium


 

La batalla de Actium o Accio. Nos encontramos en el año 32 a.C.
Es una buena excusa además para que Octavio intenté ser el único señor de Roma, excluyendo a Marco Antonio, ya que lo ve como una traidor engatusado por una pérfida mujer. Además, había repudiado a su hermana por la egipcia y eso no tenía perdón.
La guerra es declarada, y ambos bandos  reúnen a sus ejércitos y preparan sus estrategias ante lo que les va a venir.
Marco Antonio contaba con algunas legiones romanas, que ya habían luchado contra los asesinos de César, además de tropas de Egipto y Asia Menor.
Por su parte,  Octavio, contaba con el ejército romano casi en su totalidad, y algunos refuerzos de las provincias occidentales.
Una batalla entre Alejandría y Roma, que no se desarrollaría ni en Italia, ni en el continente Africano, si no frente a las costas de Grecia.
En este mismo año, el 32 a.C., comienzan a salir las tropas por mar hacia su destino.
Marco Antonio dirigirá sus ejércitos hacia el golfo de Corinto.
Contaba con 100000 legionarios, 12000 soldados, unos 500 navíos y 19 legiones de soldados egipcios cedidos por Cleopatra, además de otras tantas naves.
Su contrincante, Augusto, tenía preparados 80000 soldados de infantería, 12000 jinetes, y 400 naves, que eran, aunque más pequeñas que las de su enemigo, más rápidas y portaban hombres que eran los mejores estrategas para una batalla.
Poco a poco se va instalando también en tierra formando los campamentos base, el de Marco Antonio en una zona llamada Patras, al sur de la entrada del Golfo de Ambracia, y en el lado opuesto, en Torine se instala Octavio.
Marco Antonio también ocupa la isla de Corfú, desde la que pueden tener una buena comunicación con Italia.
Una vez instalados, pasan varios meses antes de que se muevan debido a un mal tiempo que imposibilitaba cualquier estrategia.
Esto perjudica a Antonio, los abastecimientos empiezan a escasear, y la tropas se desmotivan.
Durante estos meses, Octavio decide poner al frente de la batalla a Marco Vipsanio Agripa, siempre fiel a su superior y muy inteligente, audaz como ninguno en el arte de la guerra.
Éste no tarda mucho en actuar, con los últimos frios del invierno y los primeros albores de la primavera, comienza a moverse y se acerca con un pequeño número de embarcaciones a la posición de su enemigo.
Se hace con el puerto de Metona, y luego con la isla de Léucade, con esto consigue cerrar toda comunicación que Antonio pudiese tener con África, quien le suministraba los víveres con los que subsistían.
Fue conquistando pequeños territorios, y mientras, el ejército de Marco Antonio, mal vivía entre calores, sin apenas comida, ni moral para seguir con esto, que no acaba más que empezar.
Con todo, los generales que acompañaban a Antonio, le recomendaban empezar a actuar y cambiar la batalla marítima por la terrestre, para la que se veían más preparados.
Parecía convencido, cuando Cleopatra le insta a lo contrario, a una batalla por mar, pues los barcos que ella aportaba sabrían defender la línea sin problemas.
Se salió con la suya, y el lugar elegido sería la salida de Actium.
A finales de agosto, del 31 a.C, salen las tropas hacia su destino.
Una mezcla de la fuerza de los remos y el ímpetu del viento los hace avanzar rapidamente.
Las naves, llamadas trirremes y quinquirremes, llevaban varias filas de remeros, además de capacidad para unos 20000 soldados, y armas.
Seis escuadrones en forma de combate de Marco Antonio, y las naves de Cleopatra detrás, de enfrentaban a las naves de Octavio, dirigidas por Agripa.
Antonio pretende envolver el ala izquierda, para poder avanzar con las naves egipcias, llegando al centro y cortando la línea enemiga.
Pero Octavio supo sobreponerse a ese movimiento.
La batalla al principio estuvo muy reñida.
La situación según documentos de la época fue singular, pues las naves de Octavio eran pequeñas y ágiles, y las de Antonio, grandes y pesadas, mientras los primeros avanzaban y disparaban, los otros atacaban “desde arriba” desde cubierta lanzando todo tipo de armas a los marinos que en ellas navegaban.
Los detalles que conocemos de la batalla nos han llegado en gran parte, por los escritos de Plutarco, de su serie Vidas Paralelas, dejamos una cita de este libro, que describe perfectamente la batalla (concretamente es el tomo VII en al capítulo que dedica a Antonio):

Cuando ya se trabó el combate y vinieron a las manos, no había choques ni roturas de naves, porque las de Antonio, por su pesadez, no tenían ímpetu, que es el que hace más poderosos los golpes de los espolones, y las de César, no solamente se guardaban de ir a dar de proa contra unos espolones firmes y agudos, sino que ni siquiera se atrevían a embestir a las contrarias por los costados, porque las puntas de los suyos se rompían tan pronto como daban en unas naves hechas de grandes maderos cuadrados, compaginados unos con otros con abrazaderas de hierro. Era, pues, parecida esta pelea a un combate de tierra o, por decirlo mejor, a un combate mural; porque tres o cuatro naves acometían a una de Antonio, y usaban de chuzos, de lanzas, de alabardas y de hierros hechos ascua, y los de Antonio lanzaban también con catapultas armas arrojadizas desde torres de madera.”

Sin estar decidida la batalla, Antonio observa que las naves de Cleopatra, despliegan sus velas y se dirigen hacia el sur aprovechando el viento. También ve la nave de Cleopatra y decide huir con ella.
Los soldados de Marco Antonio no dan crédito a lo sucedido. Se dice que subió a la nave de Cleopatra y allí se sentó durante horas con las manos en la cabeza lamentándose.
La batalla aún dura unas horas hasta que las naves de Antonio son vencidas totalmente, pues ya eran inferiores en número y no contaban con el respaldo de las tropas egipcias.
Las naves que sobrevivieron fueron el botín de guerra de Octavio.
El porque de la huída de Marco Antonio ha llevado a varias interpretaciones. Si nos dejamos llevar por la historia más sentimental, y tal como cuenta Plutarco y la tradición romana, Marco Antonio seguiría a Cleopatra por amor, lo describe así:

Se vio de repente a las sesenta naves de Cleopatra desplegar las velas para navegar y huir por medio de los que combatían (…). Mirábanlas los enemigos, asombrados al ver que con viento favorable se dirigían hacia el Peloponeso. Vióse allí claramente que Antonio no se condujo ni como general ni como hombre que hiciera uso de su razón para dirigir los negocios, sino que hubo así como quien dijo por juego que el alma del amante vive en un cuerpo ajeno; fue él arrastrado por aquella mujer como si estuviera adherido y hecho una misma cosa con ella; pues no bien hubo visto su nave en huída, cuando, olvidado de todo, abandonando y dejando en el riesgo a los que por él peleaban y morían, se trasladó a una galera de cinco órdenes (…)

ENLACES DE INTERÉS:

Batalla de Accio – Wikipedia, la enciclopedia libre
https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Accio

Batalla de Accio, el fin de Cleopatra – Muy Historia
https://www.muyhistoria.es/h…/batalla-de-accio-el-fin-de-cleopatra-301472627727

Batalla de Accio – Recreación histórica – Rome II: Total War – YouTube
https://www.youtube.com/watch?v=cpXeJrTih-Y

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